viernes 10 de abril de 2009

el zen a raiz de los sucesos con fujimori

en esta segunda parte del blog, quiero desarrollar no sólo lo que podría decirse una afición al kendo, si no más que una afición, una forma de vida.

el kendo y la escritura son para mì, sin proponèrmelo dos actividades, en las que me encuentro y en las que desarollo una forma de expresiòn personal, lo cual me interesa sobremanera porque puedo asì profundizar en mi interior, conocerme cada vez màs, no a un nivel superficial de gustos y no gustos, si no ir màs allà y conocer aquellas fronteras que generalmente se ubican en requicios pareciera impenetrables, pero con diligencia, persistencia y tenacidad veo que cada vez es posible llegar y mirarse tal cual, aùn con aquellas cosas que por no hacerlas conscientes afloran en forma de pesadillas o en actos fallidos e involuntarios como suele explicar el psicoanàlisis.

las actividades del kendo y la ecritura que desarrollo con entusiasmo, no van desligadas del zen que son una especie de fuente de inspiraciòn o un manto de energìa que las acoge.
bajo esa premisas me desenvuelvo, para lo cual quiero explicar como el psicoanàlisis, gestalt, u otras fuentes de la psicologìa si bien tienen su mètodos muy bien fundamentados, aclarando que tampoco infalibles, ni perfectos, y que son bajo una buena tutela de gran ayuda. pero tambièn el zen, tiene sus propios mètodos de autoconocimiento y de una sensibilidad muy personal en la que el practicante con diligencia y tenacidad llega a resultados tan o màs favorables que los mètodos psicològicos . vale decir que la psicologìa moderna ante la eficacia contundente del zen y otros mètodos orientales, llàmese la doctrina del tao te king, taichi, yoga, entre otros ha acogido con entusiasmo, no todos claro, muchas de sus formas y mètodos porque evidentemente sus resultados son ahora irrefutables en lo que ha sido bienetar, salud equilibrio, armonìa y para muchos fuente de felicidad en la vida.

los ejemplos saltan a la vista cundo vemos ahora no sòlo a ancianos volcarse al taichi, si no cada vez màs adultos buscando mejorar su calidad de vida, asì como el yoga y desde luego el zen.
y es que con estas disciplinas logramos esa consciencia de nuestras acciones, para que asì no queden resquicios de inconsciencia y asumamos con rostro màs sereno no sòlo lo que nos corresponde vivir, si no aquello para cual no encontramos respuesta, y con gemidos o en postura de vìctimas digamos " y porquè yo?", ò "porquè a mì?"

en una conversaciòn y polèmica que sotenìa con mi hermano. mi hermano me decìa que el no era còmplice de una guerra y menos de que hubieran muertes en el perù, el tèrmino "còmplice" que yo utilicè, tal vez un poco duro, y desde luego discutible lo dije en el sentido de que todos tenìamos responsabilidades en las muertes contra el terrorismo o los inocentes que sucedieron por ejemplo en la lucha antiterrorista, porque con nuestro impuestos nosotros avalamos un estado que bien o mal se arma para la defensa de un paìs, en ese sentido nos corresponde tambièn una cuota de responsabilidad.

las armas son para matar y al avalar a nuestro ejèrcito para que las use, el tèrmino còmplice tal vez sea excesivo, pero igual somos parte de un sistema, porque tamièn lo avalamos con nuestros impuestos, en ese sentido no deberìamos quejarnos demasiado, pues el ser parte, es aceptar que tenemos nuestra cuota de responsibilidad y en ese sentido tampoco es muy elegante, ni muy digno rasgarse la vestiduras y decir "yo sì soy bueno".
buenos y malos pienso que es relativo, veamos porquè.

tal vez podamos decir "pero no tengo opciòn", finalmente cada uno decide su vida. vivir como hippie , comprar seguro contra el càncer, pagar al serenazgo, casarte, tener hijos. nadie nos manda a tales cosas, de manera que no hay escapatoria para disculpas.
asumamos y enfrentemos lo que nos toca. creo que es justo hasta cierto punto decir que mientras haga bien mi trabajo cumplo con lo que me toca, no todos tenemos que ser la madre teresa de calcuta. sin embargo los niños que trabajan en las calles hasta altas horas a vista y paciencia de todos, tampoco es muy justo, porque insisto, al ser partes de un sistema que avalamos con nuestros impuestos, con nuestro trabajos, no nos exime de hechos horrendos como son los niños trabajando hasta altas horas exponièndose a cualquier cosa y anticipando tal vez un futuro delincuencial o de drogas.

somos nosotros quienes escogemos a nuestros gobernantes, luego llega uno cierra el congreso y lo aplaudimos, luego nos quejamos que ya sea muy dictador, total en què quedamos?, què queremos? . con quien estamos? con dios o con el diablo?
creo sinceramente que no somos nada conscientes de lo que elegimos, de nuestras opciones y luego viene finalmente, lo que es de esperarse, muerte, destrucciòn, odios, que todos hemos avalado asì que una vez màs porquè quejarse?.

no es acaso el terrible racismo asolapado y abierto con el cual llegan los otorongos a enfrentarse con gran resentimiento?, quien es reponsable del racismo? una vez màs, asumamos lo que nos toca, què no es gratis, todo tiene un costo. y la factura al final es ineludible.

he saltado un poco a la esfera polìtica a raìz de una conversa fraterna con mi hermano y mi padre que no estaban de acuerdo conmigo, y que me parece genial, pero al igual que se ha juzgado a fujimori no por apretar el gatillo si no por ser el lìder y parte de un gobierno con excesos atroces, igual tambièn nosotros avalamos enfrentar a los enemigos de sendero, la guerra no es un juego, en la guerra se mata, se mata con armas que nosotros avalamos para que se nos protega. la guerra es siempre sucia, ò acaso alguien piensa que puede haber en este caso guerra santa?. si bien estoy de acuerdo con la sentencia a fujimori, esto sienta un precedente para que un gobernante no se tome tantas atribuciones, no estoy de acuerdo cuando los civiles juzgan alegremente a los militares de excesos en sus funciones, francamente esto sì me parece de una gran inconsciencia. si no quieren muertes, si no querìan enfrentamientos con sendero que sì aplicaban una guerra nada abierta, entonces porque no salìan como gandhi a enfrentar la violencia con la fuerza de la paz. si alguien cree que la violencia se enfrenta ponièndo la otra mejilla ò con palabras de amor excelente , bravo, pero entonces ojalà que esos mètodos tambièn frenen otro tarata en miraflores o tantas atrocidades de sendero. no pretendo justificar tampoco las muertes de las fuerzas del orden a inocentes, tampoco me parece alturado, ni digno decir tan campante como dicen los fujioristas "es el precio que debìa pagarse". sin embargo en una guerra en la que que todos queremos enfrentar al terrorismo y en la que se mata por necesidad, en una guerra en la que van nuestros jòvenes soldados como carne de cañòn, en una guerra que aunque nos pese no queremos, pero igual avalamos, de manera que no seamos tan ingenuos, mezquinos, ni facilistas al juzgar a nuestras fuerzas militares. seamos consecuentes con lo que nos toca vivir, con lo que escogemos, con nuestras opciones, con nuestras elecciones ò que alguien vaya a pelear contra sendero haber que experiencias luego puede compartir si es que puede vivir para contarla o si no tiene algùn miembro cercenado producto de una bomba casera que sòlo dios sabe quien la puso, o peòr aùn ver morir a tus familiares entre las risas, hilaridad y crueldad de sendero.

desde el zen los juicios creo que no se pueden hacer tan inmediatos, si no atando cabos y viendo la cosas desde un punto de vista tal vez màs filosòfico.
es desde esta òptica que realizo mis batallas. se trata del kendo del dojo, adaptado a la vida cotidiana.
las batallas del dojo contra el oponente no son si no una pràctica para enfrentar con dignidad nuestra propia batallas en la vida cotidina. batallas que no son necesariamente con enemigos externos, si no principalmente con uno de los enemigos màs mortales que tenemos "uno mismo", y que se traducen con frecuencia en forma de inconsciencia, y quejas o lloriqueos que no necesariamente son reponsailidad de agentes externos si no principalmente reponsabilidades personales que alegremente, huidizamente, irresponsablemente queremos eludir.
al cèsar lo que es del cèsar.

en esta segunda parte de mi blog pondrè un poco màs de ènfasis en el kendo y la escritura como las grandes metàforas de mi vida, còmo pràcticas que van màs allà del dojo o la hoja, para trasladarse a una aplicaciòn directa sobre la vida.
aplicaciones y alternativas excelentes frente a confictos internos

aplicaciòn que no dudo que pueda discutirse, no pretendo para nada ser dueño de ninguna verdad, pero sì atribuìrle al zen este gran mèrito de enfrentar nuestros propios mounstros, dragones y demonios de una forma digna y con honor, sin eludir lo que nos corresponde, tal como era el idel samurai segùn el milenario còdigo del bushido.

sábado 28 de febrero de 2009

los miedos y el zen

el miedo puede inmovilizar a tal grado que muchas personas sencillamente se quedan postradas , para no levantarse hasta que alguien , sea un profesional o un amigo le preste una ayuda.

muchos sentimos miedos de todo tipo, miedo al futuro, al cambio de gobierno, a quedarnos solos, miedo por los hijos, la oscuridad, la vejez en suma la muerte.
el miedo puede ser real, o también puede ser creado por el propio temperamento de la persona. un miedo real nos alerta, para poder reacionar, pero el miedo real también podría paralizar, como digo dependiendo de cada personalidad, cada uno responde de acuerdo a su formación y a su propia historia.

el destacado filosofo daniel goleman se hizo famoso con su best seller (no por ello menos autorizado) "la inteligencia emocional", ahí goleman destaca la posibilidad de canalizar nuestras emociones por la vía inteligente. "si estamos nerviosos, con miedo o con otra emoción que nos acelera el corazón, que nos incrementa la adrenalina", podemos aprovechar ese estado para responder con la destreza que se necesite, cuantas veces -agrega goleman-, luego de una situación difícil, nos decimos "ni siquiera sé cómo lo hice, pero lo logré".

una amiga, psicóloga, miembro de un portal de literatura al que también pertenezco (militeraturas) nos plantea: de donde viene este miedo? "Un aspecto importante en terapia -dice nuestra amiga mercedes- es el manejo del miedo. Es una de las emociones mas fuertes e inmovilizantes que se presentan en nuestra vida. ¿Dónde podemos encontrar sus raíces o esporas? ¿En el pasado o en un lugar remoto y escondido dentro de nuestro torrente hormonal?"

a lo cual respondo desde mi óptica , que el miedo que nos puede generar el hecho inevitable de que vamos a morir, se manifiesta de mil y un formas, tantas como seres humanos hay.
unos sin embargo serán más conscientes que otros que viven afanándose, lamentándose y haciendo mil aspavientos como si se fueran a quedarse perseculam seculorum, pero y aún así, esto no sería algo absurdo?, habiendo tanto material para asombrarse y disfrutar de una vida plena?

del hecho inevitable de saber que vamos a morir, tal vez sea un gran móvil para que florezcan manifestaciones inconscientes que seguro con una visión consciente nos asombrarían sobremanera. de echo las grandes religiones y movimientos diversos responden, o intentan responder sobre el tema, otorgando la gran esperanza de una vida al lado del señor y apaciguar así tantas angustias y dilemas.

el echo inevitable de la muerte motiva a las grandes producciones cinematográficas a crear mil historias sobre la muerte: drácula, el dr jekill y mr hide, y mil variantes más . los deportes de aventura extremos, y miles de manifestaciones exploran sobre la pulsión de la muerte algo que para freud, el padre de la psicología era conjuntamente con la pulsión del sexo, los móviles más importantes del ser humano.

es bueno indagar, explorar investigar, esto nos hace más conscientes y el zen justamente propone esta consciencia de la muerte, propone ser siempre conscientes de que "estamos de paso", con su particular método de observarnos. tal como comenté en otro post, en este caso lo que observamos es nuestro propio miedo , no dentro de un rato o despúes.
observamos nuestro miedo, cuando estamos con miedo. desde el zen siempre estamos alertas (sin tensión), en estado de observación.

en el caso de los hombres, se nos enseñaban en otras épocas, que "los hombres machos, no tienen miedo", y esto fue la peor estupidéz que se pudo hacer, porque lo único que se logró es que muchos de nosotros los hombres canalizemos nuestros miedos a través de lo que sería "más varonil", (más permitido para un "hombre macho") la cólera.
y esto es desde luego un engaño a nosotros mismos, tendríamos que sufrir más adelante limitaciones que unos tuvimos que afrontar y otros aún seguirán sintiendo miedo y expresando cólera, desonociendo así sus propias emociones, en suma, su propia psiquis, o su propio espíritu visto desde el zen.

la mujer desde luego aprendió culturalmente a ser más honesta con sus emociones, la mujer siente pena y llora ó puede hacerlo sin la reprobación que también sufríamos los varoncitos cuando llorábamos y se nos reprendía con que "los hombres no lloran", la mujer dice más fácilmente "tengo miedo", para el hombre esto era algo vergonzozo, harto trabajo para el psicoanalista.

afortunadamente esto está cambiando, para ser más honestos con nuestras emociones y aprender a manejarlas. sintiendo y reconociendo lo que se siente.
para muchos hombres realmente anacrónicos, esto aún lo ven como algo femenino, y hasta hacen bromas sarcásticas con ello. hasta que les pasa algo grave y responden como verdaderos histéricos, propios de sus objetos de burlas más mentados.

de lo que se trata finalmente es de vivir a plenitud, sin engañarnos, sin limitar nuestra visión real de las cosas. muchos hoy en día apuestan por esa filosofía de la sonrisa, sonrisa que se vuelve falsa, cínica y absurda. este exceso de diplomacia por cuidar nuestra imagen, nos engaña. no se trata de ir por ahí gritando, llorando y vociferando, si no de reconocer lo que pasa por nosotros y expresar acorde sin disfraces, sin máscaras absurdas, o sonrisas falsas, negando lo evidente.
y en esta época "la imagen del triunfador", que se establece socialmente, genera con frecuencia, este tipo de actitudes cínicas que no ayudan a nadie. siendo tan sólo ilusiones o engaños que se van.

desde el zen me gusta colocarme la imagen de quien se encuentra con cáncer terminal, aún sabiendo que moriré, pero puedo aprovechar el instante y esa suma de momentos que finalmente son mi vida. la perspectiva cambia definitivamente cuando somos más consientes de que finalmente somos "aves de paso".


hasta pronto.

domingo 22 de febrero de 2009

los deseos, las emociones

deseos, palabrita sustancial en el budismo, al igual que el apego.

el asunto aquì es muy simple, mientras màs nos apeguemos a nuestros deseos, mayor grado de sufrimiento puede haber.
es cierto, pienso yo, que a lo que uno desea o quiere, hay que ponerle pasiòn, entusiasmo, ganas, vida. sin embargo hay que aprender a soltar cuando aùn no conseguimos lo que queremos. dejar como se dice "que las cosas caigan por su propio peso", "deja de empujar el mundo, èste se mueve sòlo", señalò algùn maestro muy oportuno.

no quiero decir que hay que darnos por vencidos, ni resignarnos, pero y aquì entra en juego la actitud zen, que cuando no logremos aùn lo que queremos o cuando sencillamente fracasemos en el intento, saber tomarlo como se dice en el argot "deportivamente", y es que es parte del juego.
unas veces se gana otras se pierde.

con el zen nos ayudamos a que nuestro estado mental no entre en un vaiven de emociones que nos causen pesar como la ansiedad, la angustia, la còlera, la frustraciòn, el fracaso, la pena.
estas emociones no es que sean ni buenas, ni malas en sì, el problemita es que son desagradables, no nos dan la paz que necesitamos.
no se trata de no tener estas emociones para ser mejores personas ò ser mejores practicantes de zen.

como decìa un maestro zen: "la còlera puede ser un excelente motivo de observaciòn", es decir de meditaciòn. observar es meditar en el zen, es una de las pràcticas que se hace.
y es un excelente motivo para observarnos. cuando ponemos en practica nuestra actitud zen, la còlera ya no va llevarnos por caminos insospechados como herir verbalmente a alguien ò peor aùn, agredirlo fìsicamente. cuando nos sintonizamos con el zen nos podemos observar à nosotros mismos con esta còlera e inmeditamente esta empieza a bajar su intensidad, luego nos debatimos entre sintonizarnos con el zen ò ceder a nuestras pasiones y dejar que estas nos conduzcan.

cuando logramos tener un poquito de pràctica podemos ser capaces de observarnos en los momentos màs insospechados y es ahì en donde nuestro enfoque ya no se ciñe al momento del furor en que estabamos viviendo si no que nuestro enfoque se amplia, perdièndose esa còlera en el mar del vacìo. y esto obviamente ayuda bastante a vivir.
quien no quisiera no sentir còlera, pena o miedo? y tal vez sòlo alegrìas?.

pero màs que no sentir estas emociones displacenteras, de lo que se trata en el zen es de ser capaces en ese momento en donde "las papas queman", de observarnos, de ver como se van endureciendo nuestros hombros, de ver nuestro temblor de labios, de ver como nuestros gestos narìz, boca, ojos, pupilas, cejas, frente, van tomando cursos sin nuestro consentimiento.
tambièn podemos "observar", còmo se acelera nuestro ritmo cardiaco, còmo se incrementa la sangre en nuestro cuerpo, y si observamos bien, mil detalles màs que finalmente no haràn si no sorprendernos a nosotros mismos.

este autoconocimiento nos conduce definitivamente al milagro de nuestra propia creaciòn y es ahì donde la còlera pasa a un segundo grado, puede volver, pero ya tenemos la experiencia de la observaciòn zen. observaciòn que nadie nos la ha contado y de la cual seremos testigos vivenciales de nuestra propia creaciòn y de sus manifetaciones.

los deseos, no son ningùn problema, el problema surge cuando nos hemos aferrado tanto a este deseo y no lo pudimos conseguir. con el zen nos ayudamos a que lo inevitable no sea un problema, ò por lo menos que èste no sea un infierno intolerable.
si se baja una llanta del auto y estamos apurados servirà de algo maldecir mil veces?, mejor bajarse, y observarnos mientras cambiamos la llanta. serà no sòlo màs conveniente para efectos inmediatos, llegar a tiempo a nuestra reuniòn, si no que nuestro espìritu seguirà en esa paz que siempre quiere estar. y ojo que aùn en la tormenta, nuestro espìritu puede permanecer en paz, si practicamos.

con la actitud zen definitivamente nos ayudamos a vivir.

sábado 21 de febrero de 2009

estar presentes, claridad en la vida

este concepto también es otra tecnica fundamental en el zen.
estar presente , estar aquí y ahora son conceptos muy utilizado hoy en día por gran cantidad de los libros de auto ayuda.

pero como dijo el mismo buda: "a mí no me crean, compruébenlo ustedes mismos"
y efectivamente la efectividad de vivir de esta forma inhabilita estados mentales que no tienen razón de ser en el momento ó que no logramos desahacernos de pensamientos indeseables, y que encima nos hacen daño.

vivir en estado de alerta, que es otra de las formas verbales que utiliza el zen para decir vivir aquí y ahora, vivir en estado presente. es efectivo por ejemplo, para ilustrar de inmediato lo que digo: cuando alguien está en la playa, con un rico trago, una vista del mar inmejorable, la brisa, el mar, el sol, todo es maravilloso, sin embargo la persona tiene su mente en ese momento en los estudios que no hizo, los padres que tuvieron una actitud negativa con la persona, el sueldo que no gana, los hijos que no lo respetan, y otros sucesos más que hacen de ese momento, un momento de tristeza y hasta de pesar o un verdadero sufrimiento.

la pregunta sería: para qué , traer a la mente aquellos pensamientos?, porqué y para qué la mente vaga por senderos tan alejados de su presente, de su instante?
en efecto, si hay algo que se puede afirmar en el zen, es vivir el instante a plenitud.
para ello el zen propone varias formulas, preguntarnos para qué, y porqué nuestra mente está donde está?. ó para ser más sencillos preguntarnos: donde está tu mente aquí y ahora?

un discípulo le preguntó a su maestro, recordando otros maestros metafísicos que tenían el poder de estar en varios lugares a la vez: "maestro usted puede estar en varios lugares a la vez?".
el maestro respondió: " de lo que se trata en el zen, es de estar en un lugar a la vez", aludiendo a concentrar la mente en lo que está haciendo en ese momento.
y es que, en el zen cuando se barre, se barre, cuando se come se come, y cuando se hace el amor, se hace el amor.

pero no es esto lo que todos hacen?, podría preguntar alguien que todavía no es muy consciente: la respuesta es que muchos con frecuencia, cuando por ejemplo lavan los platos no tienen su mente en las sensaciones del agua en sus manos, la textura de los platos, en suma la experiencia propia de lavar, si no que haciendo esto mecanicamente, pierden la oportunidad de descubrir lo que está pasando con ellos mientras lavan y desvían su mente nuevamente en el trabajo, en las compras que faltan, preocupaciones diversas, etc.

todo esto tampoco niega la posibilidad de usar nuestra mente ni como diga el zen ni como diga nadie, podemos recordar, pensar las compras que nos faltan, recordar el rico beso que tuvimos, todo esto mientras lavamos los platos, pero lo hacemos conscientemente. aquí las sutilezas de la mente son grandes. me refiereo a que nuestros pensamientos no nos llevan a nosotros de viaje sin que nosotros nos demos cuenta si no que somos nosotros quienes evocamos conscientes hasta que nos de la gana de evocar y no digamos luego "ay chispas no me había dado cuenta de cómo ha volado el tiempo".

tampoco estoy hablando del tiempo en particular si no en el hecho de nosotros llevar las riendas de nuestros pensamientos y no que estos viajen a la deriva y nosotros sólo nos "dejamos llevar".
todo esto tiene una gran ventaja para nuestras vidas y es el hecho de responsabilizarnos de todo nuestro ser, hasta de las emociones que sentimos.
ya no tiene fundamento "me hizo renegar", "me sacó de mis casillas". nadie tiene el poder de hacer esto. los estímulos tal vez sean fuertes y puede tener sentido tener cólera, pero en última instancia la cólera que podamos sentir, así nos hayan insultado, mirado mal, criticado, que nos hayan hecho un desplante, etc. la responsabilidad será siempre nuestra en lo que a emoción se refiere, mucho más en acto por supuesto.

no se puede negar que también hay influencias muy fuertes, como por ejemplo la de los padres en la formación de los hijos, sin embargo en condiciones normales los hijos deberán reponsabilizarse por sus actos , sus proyectos, sus fracasos, sus frustraciones, sus miedos, etc.
y pensar, tal vez como una ayuda, autentica por cierto, que todo fue por algo y tal vez tus lamentos pasados podrían convertirse en bienaventuranzas futuras o presentes.

muchos podemos comprobar, como algunas penas y sufrimientos sirvieron para aprender cosas trascendentales en la vida, y poder compartirlas y hasta transmitirlas a los hijos. de hecho esto lo digo como algo personal que viví.
tal como reza aquella famosa frase "por algo se dieron las cosas", "tal vez tuvo que pasar por esto para llevar a cabo su destino", "eran los obstáculos que el ó ella necesitaban" (tampoco generalizo claro), pero muchas veces se trata de ajustarnos a nuestro espíritu y éste con el cosmos que a todos nos rige. la biblia cita también en una de sus grandes parábolas: "conjuntamente con la prueba les daré la salida de ella, tengamos fe" (esa fe que siempre nos pide el gran jesús). algunos practicantes de zen dirán y éste es cristiano o zenista?, personalmente mejor despido las etiquetas, el seguir las enseñanzas de jesús, reconocer a jesús como dios , no me trae ningún problema con el zen. aunque reconozco que he pasado por varios dilemas mentales sobre el asunto, por cierto que algunos de ellos muy divertidos por la forma cómo me rayaba, ja

otra de las grandes enseñanzas de jesús y que viene a colación con lo que menciono es cuando jesús nos dice "si el pájaro tiene su alimento, con cuánta mayor razón no voy a ayudar a mis hijos que amo".

por todo ello es importante vivir el aquí y el ahora, estar presente para ver con la claridad que finalmente vió el buda (el despierto), para conocerse a profundidad y no ser presa fácil, vulnerable de un destino incierto. tal vez si prestáramos más atención a lo que hacemos, a lo que dejamos de hacer, de pensar, o de lo que sea, tendríamos mayor claridad en nuestras vidas y menos lamentos.

estar alertas, despiertos, conscientes, viviendo el aquí y el ahora es vivir con la actitud zen.

miércoles 18 de febrero de 2009

la actitud zen y la poesía

"la última gesta romántica de la noche..."

es una frase que me encanta, no es mía, pero la he internalizado porque me hace ver que en la vida, todavía puedo llevar acabo gestas románticas.
el hecho de escribir una tarde con un café en el escritorio, podría ser una herejía para alguien que sólo ve en el tiempo dinero, pero para mí esto es una gesta romántica porque si hago esto es porque sé que hay gente que lo va valorar, apreciar y que finalmente le va servir en su vida diaria.

además escribir es de por sí un acto romántico que requiere de fe, de entrega, de pasión. un romántico diríase, da la vida por su pasión, no se traiciona y la lleva a cabo con eso que podría llamarse una determinación infranqueable. "qué más poético que esto..."

sin embargo poesía no es sólo para quien escribe poemas, un médico que hace guardia toda la noche, que sacrifica su sueño por otros para atenderlos y hasta para salvarles la vida, podría también decir con gran entusiasmo al final de la jornada: "la última gesta romántica de la noche..."

el mismo principio es válido para todos los oficios: el policía, abogado, ingeniero, arquitecto, administrador, etc. cada uno tiene su propia historia.
el quijote, si bien podemos reírnos a carcajadas de sus locuras, creo que nos legó y he ahí la vigencia de este libro inmortal que luchó por su ideal del caballero y por su amada dulcinea. luchó aún con un entorno adverso, en donde los principios de la caballería ya eran cosa del pasado y aún cuando su dulcinea no correspondía con su amor.

quien vive con actitud zen , es una especie de romántico que no traiciona su sueños, lucha por ellos aún a costa de un entorno adverso que ve en lo que hace locura o pérdida de tiempo, casi lo que pasaba con el quijote de cervantes.

alguien con actitud zen o un romántico es quien aún a costa de burlas e incomprensiones lleva a cabo su gesta porque sabe que esos son los grandes obstáculos de la gesta, su misión en la vida y esos obstáculos son los que finalmente harán de este romántico un graduado de la vida.

para un romántico, para alguien con actitud zen el diploma, la medalla, el aplauso son sin duda estímulos importantes, sin embargo sabe que estas cosas quedan en segundo plano ante la gesta, la consciencia, la labor realizada y por hacer. el cartón y la medalla muchas veces son para mostrar e hinchar el ego y en estas épocas muchos van con el ego tan hinchado que son incapaces de ser empáticos con el otro, con el prójimo.

más les interesa quedar bien, que ayudar realmente, y es que en esta era de la imagen, de la homogeneidad que se logra por la tecnología, el individualismo salvaje pugna por prevalecer.
muchos confunden este ego hinchado con autoestima, y generalmente es lo contrario, porque el ególatra debido a sus múltiples carencias psicológicas necesita llenarse la boca y vanagloriarse para justamente cubrir sus vacíos, sus carencias.

ser auténticos, es gozar de libertad, ser transparente para escuchar la voz de nuestro espíritu y cumplir nuestra gesta al estilo caballeros medievales, tal como si trabajaramos para el mismisimo rey arturo.
con la actitud zen podemos ser románticos para no desfallecer por los obstáculos que nos toque y poder decir cada noche:

"...fue la última gesta romántica de la noche..."

la taza de té, el vacío

esta es genial, me encantó.

cuenta la parábola zen que llegó a un templo zen un filósofo académico muy letrado, quien de inmediato conoció al maestro del templo se puso a disertar de filosofía con gran empacho, el maestro zen lo interrumpio muy cordialmente para ofrecerle una taza de té, a la cual el hinchado letrado accedió, mientras el filosofo seguía disertando el maestro empezó a servirle el té mientras observaba a su interlocutor.
el filosofo asombrado, casi saltó de su silla con gran aspaviento al ver que el maestro zen seguía sirviendo mientras la taza de té se rebalsaba, esto lo hacía de alguna manera para hacer ver al maestro zen su torpeza y con media sonrisa le señaló en tono sarcástico: "maestro, como usted no presta atención a lo que hace siendo un maestro zen".

en efecto alguien en actitud zen se supone debería estar alerta y consciente.a lo cual el maestro le señaló: "usted ha venido para practicar el zen, pero si no vacía su taza , no habrá forma que usted logre practicar".
siendo así el maestro le hizo ver que no estaba distraído y más bien ya le estaba dando una lección de zen.

así es el zen de práctico y directo y esto ocurre con frecuencia en donde la arrogancia y la soberbia juegan un rol importante en nuestras sociedades, muchas veces no sólo no sabemos escuchar, juzgamos muy ligeramente como hizo el arrogante académico al maestro zen, ó pensamos que a nosotros ya nadie nos va enseñar.

la actitud zen propone estar abierto a todas las posibilidades, y esta es una de las maravillas del zen. en las escuelas zen y del budismo en general otra de las palabras técnicas que conforman su vocabulario es la palabra "vacío", que no es lo mismo que la "nada" tal como se podría entender en nuestra cosmovisión occidental.

el vacío se refiere al mar de posibilidades, lo cual nos ayuda a no ser ligeros con nuestros juicios, y saber que hasta el más "pequeño", débil o ignorante puede enseñarnos, siendo esto así no subestimamos a nadie, y no lo hacemos porque queramos ser "buenos" o para no cometer algún pecado o para "estar bien con dios", no subestimamos a nadie porque sencillamente podríamos dejar de ver, apreciar, sentir, o aprender algo importante.

muchas veces como en el ejemplo de la taza de té, no escuchamos a nadie, sólo nos escuchamos a nosotros mismos y hasta cuando guardamos silencio para supuestamente escuchar al otro, (pose de escucha) no escuchamos nada si no que estamos maquinando nuestra repuesta inmediata.
esto no es pues, escuchar. escuchar es hacer silencio no sólo externamente lo cual sería falso, si no hacer silencio interno y realmente ser empático con la persona.

al escuchar con actitud zen, estaremos escuchando no sólo las palabras de nuestro interlocutor, si no que estaremos más conscientes de ese otro lenguaje del cual no se dice mucho, es más inconsciente, pero también comunica y esto lo saben bien los semióticos, psicólogos y comunicadores, aquel lenguaje de los gestos, la mímica, las posturas, el tono de voz, la forma en que dicen las cosas, en fin. todos sabemos que algo dicho con media sonrisa puede ser totalmente diferente a mostarse con el rostro abierto, llano a escuchar, dispuesto. claro que los hay quienes escuchan al estilo detective, casi sin mostrar emociones, pero las intenciones sólo uno las conoce.

vacío en la actitud zen, significa pues dejar ataduras innecesarias, ir por la vida dipuesto a ver las cosas sin jucios previos, dándonos la posibilidad así de gozar más la vida, de gozar de una vida más plena, la posibilidad de asombrarnos y de maravillarnos con lo que sucede a nuestro alrrededor, y esto es así aunque pueda ser algo rutinario porque si las cosas se observan desde un punto de vista ontológico, es decir desde su cualidad fenomenológica, entonces el enfoque será otro.

es como cuando el biólogo observa un insecto y por sus cualidades físicas puede determinar su modus vivendis, su alimentación, su capacidad de adaptación al medio y mil detalles más que a cualquiera que sólo ve al insecto para aplastarlo, lo dejaría boquiabierto. discovery channel, entre otro canales de tv son una fuente riquísima para asombrarnos con el mundo y con la vida. y en fin, la vida misma si observamos bien, si no adelantamos nuestro comentarios podremos maravillarnos y asombrarnos a plenitud y esto es realmente hermoso.

los japoneses son mucho de contemplar, gustan mucho de la naturaleza, tanto esto es así que organizan paseos por los parques de su ciudad para ver las aves, insectos entre otros y apreciar así de la varidad de colores, la fuerza, sus formas de desplazamiento entre otros detalles que observado con atención es como si miráramos las cosas por primera vez, buen ejemplo para imitar.

con la actitud zen miramos la vida como si nos quedara poco tiempo, siendo esto así, aprovechamos la vida al máximo en observarla bien y de valorar cada momento, cada instante como algo único e irrepetible.

martes 17 de febrero de 2009

lo suave y frágil vencen a lo duro y fuerte

lo suave y frágil vencen a lo duro y fuerte

este pasaje es originario del tao, pero como mencioné, el zen es su hijo carnal, aunque el primero sea chino y el zen japonés. posteriormente esta frase ha sido usada o mejor dicho re inventada por grandes exponentes de las artes marciales como jigoro kano quien bajo este principio funda el judo (el camino de la suavidad), y morihei ueshiba el poderoso aikido , quien vence a su oponente usando la fuerza de su oponente, y claro el precursor de precursores es el taichi cuyo principio de suavidad es fundamental para vencer cualquier resistencia.

este pasaje tiene que ver también con la milenaria medicina oriental, porque para un cuerpo saludable se requiere siempre y previamente de un espíritu y una mente saludables. el yin yang, que conforman el principio básico del balance en la filosofía china regulan siempre lo suave y lo duro para la salud corporal. ni muy yang, ni muy yin. para quienes quieren hacerse los muy "machos", mucho yang los descompensará, igualmente mucho yin para el caso de mujeres u hombres tal vez muy asustadizos o aniñados, igualmente los perjudicará. balance es la postura correcta en términos de salud fisica, mental y corporal.

este principio fundamental de lo suave vence a lo duro, es excelente para ponerlo en práctica en la vida diaria, que es lo que me interesa ejemplificar en este blog, como una forma de ayuda a las personas.
nuevamente cuando de emociones se trata, ansiedades, angustias, cóleras, frustracione, fracasos, miedos, grandes penas, y un mar de emociones adversas, internalicemos este gran principio de lo suave vencen a lo duro y muchas cosas caerán por su propio peso, sin poner grandes resistencias.

si queremos una casa nueva, como es mi caso y seguro como el de muchos, para qué llorar que "cuando la tendré" "el tiempo pasa y nada", "que suerte tienen otros", "porqué a mi", "qué no hago bien" y mil lamentos más llenos de ansiedades y más emociones. de nada servirán todas estas emociones adversas, y si jugarán en nuestra contra, porque no nos darán la claridad suficiente para actuar convenientemente, con ello pongo una vez más de relieve la practicidad del zen, una corriente que sin que esté en contra de sus ritos, mantras, postraciones y otros de tipo monacal su efecto práctico para la vida diaria me parece excelente.

lo que deberíamos hacer para conseguir esa casa añorada es hacer lo que debamos hacer, eso no importa (siempre y cuando sea legalmente y por las buenas formas), pero y he aquí lo pertinente a mi tema, con un estado mental alerta, relajado y concentrado propios de la actitud zen.

para cualquier conflicto el efecto eficáz de actuar suavemente antes que con hostilidad se manifiesta, se expresa de inmediato. un ejemplo muy cotidiano y cito nuevamente el tráfico limeño. ante uno de eso insultos o provocaciones que se estilan desde los autos en nuestra gran lima , cuando el agredido responde con una actitud amigable, el agresor casi de inmediato baja su ira, se contiene y lo ayudamos a vivir más, lo que no sucede cuando entramos en el juego de las provocaciones y las consecuencias, todos sabemos pueden ser un choque, bajarse del auto y exponerse a alguna fatalidad o mil cosas adversas.

el taichi chuan , disciplina que ha ayudado a cambiar las cosas a muchísima gente se rigen bajo este admirable principio y enseñanza milenaria que lo que hace es prolongar una existencia con calidad, muy pertinente ahora que se habla mucho de calidad de vida.
cierro este artículo señalando que este noble y gran principio de lo suave vence a lo duro tiene que ver con la actitud zen.