jueves, 13 de mayo de 2010

la geisha y el samurai

balance zen
Fuerte como un samurai, y delicado como una geisha en ceremonia del té

sábado, 28 de febrero de 2009

los miedos y el zen

el miedo puede inmovilizar a tal grado que muchas personas sencillamente se quedan postradas , para no levantarse hasta que alguien , sea un profesional o un amigo le preste una ayuda.

muchos sentimos miedos de todo tipo, miedo al futuro, al cambio de gobierno, a quedarnos solos, miedo por los hijos, la oscuridad, la vejez en suma la muerte.
el miedo puede ser real, o también puede ser creado por el propio temperamento de la persona. un miedo real nos alerta, para poder reacionar, pero el miedo real también podría paralizar, como digo dependiendo de cada personalidad, cada uno responde de acuerdo a su formación y a su propia historia.

el destacado filosofo daniel goleman se hizo famoso con su best seller (no por ello menos autorizado) "la inteligencia emocional", ahí goleman destaca la posibilidad de canalizar nuestras emociones por la vía inteligente. "si estamos nerviosos, con miedo o con otra emoción que nos acelera el corazón, que nos incrementa la adrenalina", podemos aprovechar ese estado para responder con la destreza que se necesite, cuantas veces -agrega goleman-, luego de una situación difícil, nos decimos "ni siquiera sé cómo lo hice, pero lo logré".

una amiga, psicóloga, miembro de un portal de literatura al que también pertenezco (militeraturas) nos plantea: de donde viene este miedo? "Un aspecto importante en terapia -dice nuestra amiga mercedes- es el manejo del miedo. Es una de las emociones mas fuertes e inmovilizantes que se presentan en nuestra vida. ¿Dónde podemos encontrar sus raíces o esporas? ¿En el pasado o en un lugar remoto y escondido dentro de nuestro torrente hormonal?"

a lo cual respondo desde mi óptica , que el miedo que nos puede generar el hecho inevitable de que vamos a morir, se manifiesta de mil y un formas, tantas como seres humanos hay.
unos sin embargo serán más conscientes que otros que viven afanándose, lamentándose y haciendo mil aspavientos como si se fueran a quedarse perseculam seculorum, pero y aún así, esto no sería algo absurdo?, habiendo tanto material para asombrarse y disfrutar de una vida plena?

del hecho inevitable de saber que vamos a morir, tal vez sea un gran móvil para que florezcan manifestaciones inconscientes que seguro con una visión consciente nos asombrarían sobremanera. de echo las grandes religiones y movimientos diversos responden, o intentan responder sobre el tema, otorgando la gran esperanza de una vida al lado del señor y apaciguar así tantas angustias y dilemas.

el echo inevitable de la muerte motiva a las grandes producciones cinematográficas a crear mil historias sobre la muerte: drácula, el dr jekill y mr hide, y mil variantes más . los deportes de aventura extremos, y miles de manifestaciones exploran sobre la pulsión de la muerte algo que para freud, el padre de la psicología era conjuntamente con la pulsión del sexo, los móviles más importantes del ser humano.

es bueno indagar, explorar investigar, esto nos hace más conscientes y el zen justamente propone esta consciencia de la muerte, propone ser siempre conscientes de que "estamos de paso", con su particular método de observarnos. tal como comenté en otro post, en este caso lo que observamos es nuestro propio miedo , no dentro de un rato o despúes.
observamos nuestro miedo, cuando estamos con miedo. desde el zen siempre estamos alertas (sin tensión), en estado de observación.

en el caso de los hombres, se nos enseñaban en otras épocas, que "los hombres machos, no tienen miedo", y esto fue la peor estupidéz que se pudo hacer, porque lo único que se logró es que muchos de nosotros los hombres canalizemos nuestros miedos a través de lo que sería "más varonil", (más permitido para un "hombre macho") la cólera.
y esto es desde luego un engaño a nosotros mismos, tendríamos que sufrir más adelante limitaciones que unos tuvimos que afrontar y otros aún seguirán sintiendo miedo y expresando cólera, desonociendo así sus propias emociones, en suma, su propia psiquis, o su propio espíritu visto desde el zen.

la mujer desde luego aprendió culturalmente a ser más honesta con sus emociones, la mujer siente pena y llora ó puede hacerlo sin la reprobación que también sufríamos los varoncitos cuando llorábamos y se nos reprendía con que "los hombres no lloran", la mujer dice más fácilmente "tengo miedo", para el hombre esto era algo vergonzozo, harto trabajo para el psicoanalista.

afortunadamente esto está cambiando, para ser más honestos con nuestras emociones y aprender a manejarlas. sintiendo y reconociendo lo que se siente.
para muchos hombres realmente anacrónicos, esto aún lo ven como algo femenino, y hasta hacen bromas sarcásticas con ello. hasta que les pasa algo grave y responden como verdaderos histéricos, propios de sus objetos de burlas más mentados.

de lo que se trata finalmente es de vivir a plenitud, sin engañarnos, sin limitar nuestra visión real de las cosas. muchos hoy en día apuestan por esa filosofía de la sonrisa, sonrisa que se vuelve falsa, cínica y absurda. este exceso de diplomacia por cuidar nuestra imagen, nos engaña. no se trata de ir por ahí gritando, llorando y vociferando, si no de reconocer lo que pasa por nosotros y expresar acorde sin disfraces, sin máscaras absurdas, o sonrisas falsas, negando lo evidente.
y en esta época "la imagen del triunfador", que se establece socialmente, genera con frecuencia, este tipo de actitudes cínicas que no ayudan a nadie. siendo tan sólo ilusiones o engaños que se van.

desde el zen me gusta colocarme la imagen de quien se encuentra con cáncer terminal, aún sabiendo que moriré, pero puedo aprovechar el instante y esa suma de momentos que finalmente son mi vida. la perspectiva cambia definitivamente cuando somos más consientes de que finalmente somos "aves de paso".


hasta pronto.

domingo, 22 de febrero de 2009

los deseos, las emociones

deseos, palabrita sustancial en el budismo, al igual que el apego.

el asunto aquì es muy simple, mientras màs nos apeguemos a nuestros deseos, mayor grado de sufrimiento puede haber.
es cierto, pienso yo, que a lo que uno desea o quiere, hay que ponerle pasiòn, entusiasmo, ganas, vida. sin embargo hay que aprender a soltar cuando aùn no conseguimos lo que queremos. dejar como se dice "que las cosas caigan por su propio peso", "deja de empujar el mundo, èste se mueve sòlo", señalò algùn maestro muy oportuno.

no quiero decir que hay que darnos por vencidos, ni resignarnos, pero y aquì entra en juego la actitud zen, que cuando no logremos aùn lo que queremos o cuando sencillamente fracasemos en el intento, saber tomarlo como se dice en el argot "deportivamente", y es que es parte del juego.
unas veces se gana otras se pierde.

con el zen nos ayudamos a que nuestro estado mental no entre en un vaiven de emociones que nos causen pesar como la ansiedad, la angustia, la còlera, la frustraciòn, el fracaso, la pena.
estas emociones no es que sean ni buenas, ni malas en sì, el problemita es que son desagradables, no nos dan la paz que necesitamos.
no se trata de no tener estas emociones para ser mejores personas ò ser mejores practicantes de zen.

como decìa un maestro zen: "la còlera puede ser un excelente motivo de observaciòn", es decir de meditaciòn. observar es meditar en el zen, es una de las pràcticas que se hace.
y es un excelente motivo para observarnos. cuando ponemos en practica nuestra actitud zen, la còlera ya no va llevarnos por caminos insospechados como herir verbalmente a alguien ò peor aùn, agredirlo fìsicamente. cuando nos sintonizamos con el zen nos podemos observar à nosotros mismos con esta còlera e inmeditamente esta empieza a bajar su intensidad, luego nos debatimos entre sintonizarnos con el zen ò ceder a nuestras pasiones y dejar que estas nos conduzcan.

cuando logramos tener un poquito de pràctica podemos ser capaces de observarnos en los momentos màs insospechados y es ahì en donde nuestro enfoque ya no se ciñe al momento del furor en que estabamos viviendo si no que nuestro enfoque se amplia, perdièndose esa còlera en el mar del vacìo. y esto obviamente ayuda bastante a vivir.
quien no quisiera no sentir còlera, pena o miedo? y tal vez sòlo alegrìas?.

pero màs que no sentir estas emociones displacenteras, de lo que se trata en el zen es de ser capaces en ese momento en donde "las papas queman", de observarnos, de ver como se van endureciendo nuestros hombros, de ver nuestro temblor de labios, de ver como nuestros gestos narìz, boca, ojos, pupilas, cejas, frente, van tomando cursos sin nuestro consentimiento.
tambièn podemos "observar", còmo se acelera nuestro ritmo cardiaco, còmo se incrementa la sangre en nuestro cuerpo, y si observamos bien, mil detalles màs que finalmente no haràn si no sorprendernos a nosotros mismos.

este autoconocimiento nos conduce definitivamente al milagro de nuestra propia creaciòn y es ahì donde la còlera pasa a un segundo grado, puede volver, pero ya tenemos la experiencia de la observaciòn zen. observaciòn que nadie nos la ha contado y de la cual seremos testigos vivenciales de nuestra propia creaciòn y de sus manifetaciones.

los deseos, no son ningùn problema, el problema surge cuando nos hemos aferrado tanto a este deseo y no lo pudimos conseguir. con el zen nos ayudamos a que lo inevitable no sea un problema, ò por lo menos que èste no sea un infierno intolerable.
si se baja una llanta del auto y estamos apurados servirà de algo maldecir mil veces?, mejor bajarse, y observarnos mientras cambiamos la llanta. serà no sòlo màs conveniente para efectos inmediatos, llegar a tiempo a nuestra reuniòn, si no que nuestro espìritu seguirà en esa paz que siempre quiere estar. y ojo que aùn en la tormenta, nuestro espìritu puede permanecer en paz, si practicamos.

con la actitud zen definitivamente nos ayudamos a vivir.

sábado, 21 de febrero de 2009

estar presentes, claridad en la vida

este concepto también es otra tecnica fundamental en el zen.
estar presente , estar aquí y ahora son conceptos muy utilizado hoy en día por gran cantidad de los libros de auto ayuda.

pero como dijo el mismo buda: "a mí no me crean, compruébenlo ustedes mismos"
y efectivamente la efectividad de vivir de esta forma inhabilita estados mentales que no tienen razón de ser en el momento ó que no logramos desahacernos de pensamientos indeseables, y que encima nos hacen daño.

vivir en estado de alerta, que es otra de las formas verbales que utiliza el zen para decir vivir aquí y ahora, vivir en estado presente. es efectivo por ejemplo, para ilustrar de inmediato lo que digo: cuando alguien está en la playa, con un rico trago, una vista del mar inmejorable, la brisa, el mar, el sol, todo es maravilloso, sin embargo la persona tiene su mente en ese momento en los estudios que no hizo, los padres que tuvieron una actitud negativa con la persona, el sueldo que no gana, los hijos que no lo respetan, y otros sucesos más que hacen de ese momento, un momento de tristeza y hasta de pesar o un verdadero sufrimiento.

la pregunta sería: para qué , traer a la mente aquellos pensamientos?, porqué y para qué la mente vaga por senderos tan alejados de su presente, de su instante?
en efecto, si hay algo que se puede afirmar en el zen, es vivir el instante a plenitud.
para ello el zen propone varias formulas, preguntarnos para qué, y porqué nuestra mente está donde está?. ó para ser más sencillos preguntarnos: donde está tu mente aquí y ahora?

un discípulo le preguntó a su maestro, recordando otros maestros metafísicos que tenían el poder de estar en varios lugares a la vez: "maestro usted puede estar en varios lugares a la vez?".
el maestro respondió: " de lo que se trata en el zen, es de estar en un lugar a la vez", aludiendo a concentrar la mente en lo que está haciendo en ese momento.
y es que, en el zen cuando se barre, se barre, cuando se come se come, y cuando se hace el amor, se hace el amor.

pero no es esto lo que todos hacen?, podría preguntar alguien que todavía no es muy consciente: la respuesta es que muchos con frecuencia, cuando por ejemplo lavan los platos no tienen su mente en las sensaciones del agua en sus manos, la textura de los platos, en suma la experiencia propia de lavar, si no que haciendo esto mecanicamente, pierden la oportunidad de descubrir lo que está pasando con ellos mientras lavan y desvían su mente nuevamente en el trabajo, en las compras que faltan, preocupaciones diversas, etc.

todo esto tampoco niega la posibilidad de usar nuestra mente ni como diga el zen ni como diga nadie, podemos recordar, pensar las compras que nos faltan, recordar el rico beso que tuvimos, todo esto mientras lavamos los platos, pero lo hacemos conscientemente. aquí las sutilezas de la mente son grandes. me refiereo a que nuestros pensamientos no nos llevan a nosotros de viaje sin que nosotros nos demos cuenta si no que somos nosotros quienes evocamos conscientes hasta que nos de la gana de evocar y no digamos luego "ay chispas no me había dado cuenta de cómo ha volado el tiempo".

tampoco estoy hablando del tiempo en particular si no en el hecho de nosotros llevar las riendas de nuestros pensamientos y no que estos viajen a la deriva y nosotros sólo nos "dejamos llevar".
todo esto tiene una gran ventaja para nuestras vidas y es el hecho de responsabilizarnos de todo nuestro ser, hasta de las emociones que sentimos.
ya no tiene fundamento "me hizo renegar", "me sacó de mis casillas". nadie tiene el poder de hacer esto. los estímulos tal vez sean fuertes y puede tener sentido tener cólera, pero en última instancia la cólera que podamos sentir, así nos hayan insultado, mirado mal, criticado, que nos hayan hecho un desplante, etc. la responsabilidad será siempre nuestra en lo que a emoción se refiere, mucho más en acto por supuesto.

no se puede negar que también hay influencias muy fuertes, como por ejemplo la de los padres en la formación de los hijos, sin embargo en condiciones normales los hijos deberán reponsabilizarse por sus actos , sus proyectos, sus fracasos, sus frustraciones, sus miedos, etc.
y pensar, tal vez como una ayuda, autentica por cierto, que todo fue por algo y tal vez tus lamentos pasados podrían convertirse en bienaventuranzas futuras o presentes.

muchos podemos comprobar, como algunas penas y sufrimientos sirvieron para aprender cosas trascendentales en la vida, y poder compartirlas y hasta transmitirlas a los hijos. de hecho esto lo digo como algo personal que viví.
tal como reza aquella famosa frase "por algo se dieron las cosas", "tal vez tuvo que pasar por esto para llevar a cabo su destino", "eran los obstáculos que el ó ella necesitaban" (tampoco generalizo claro), pero muchas veces se trata de ajustarnos a nuestro espíritu y éste con el cosmos que a todos nos rige. la biblia cita también en una de sus grandes parábolas: "conjuntamente con la prueba les daré la salida de ella, tengamos fe" (esa fe que siempre nos pide el gran jesús). algunos practicantes de zen dirán y éste es cristiano o zenista?, personalmente mejor despido las etiquetas, el seguir las enseñanzas de jesús, reconocer a jesús como dios , no me trae ningún problema con el zen. aunque reconozco que he pasado por varios dilemas mentales sobre el asunto, por cierto que algunos de ellos muy divertidos por la forma cómo me rayaba, ja

otra de las grandes enseñanzas de jesús y que viene a colación con lo que menciono es cuando jesús nos dice "si el pájaro tiene su alimento, con cuánta mayor razón no voy a ayudar a mis hijos que amo".

por todo ello es importante vivir el aquí y el ahora, estar presente para ver con la claridad que finalmente vió el buda (el despierto), para conocerse a profundidad y no ser presa fácil, vulnerable de un destino incierto. tal vez si prestáramos más atención a lo que hacemos, a lo que dejamos de hacer, de pensar, o de lo que sea, tendríamos mayor claridad en nuestras vidas y menos lamentos.

estar alertas, despiertos, conscientes, viviendo el aquí y el ahora es vivir con la actitud zen.

miércoles, 18 de febrero de 2009

la actitud zen y la poesía

"la última gesta romántica de la noche..."

es una frase que me encanta, no es mía, pero la he internalizado porque me hace ver que en la vida, todavía puedo llevar acabo gestas románticas.
el hecho de escribir una tarde con un café en el escritorio, podría ser una herejía para alguien que sólo ve en el tiempo dinero, pero para mí esto es una gesta romántica porque si hago esto es porque sé que hay gente que lo va valorar, apreciar y que finalmente le va servir en su vida diaria.

además escribir es de por sí un acto romántico que requiere de fe, de entrega, de pasión. un romántico diríase, da la vida por su pasión, no se traiciona y la lleva a cabo con eso que podría llamarse una determinación infranqueable. "qué más poético que esto..."

sin embargo poesía no es sólo para quien escribe poemas, un médico que hace guardia toda la noche, que sacrifica su sueño por otros para atenderlos y hasta para salvarles la vida, podría también decir con gran entusiasmo al final de la jornada: "la última gesta romántica de la noche..."

el mismo principio es válido para todos los oficios: el policía, abogado, ingeniero, arquitecto, administrador, etc. cada uno tiene su propia historia.
el quijote, si bien podemos reírnos a carcajadas de sus locuras, creo que nos legó y he ahí la vigencia de este libro inmortal que luchó por su ideal del caballero y por su amada dulcinea. luchó aún con un entorno adverso, en donde los principios de la caballería ya eran cosa del pasado y aún cuando su dulcinea no correspondía con su amor.

quien vive con actitud zen , es una especie de romántico que no traiciona su sueños, lucha por ellos aún a costa de un entorno adverso que ve en lo que hace locura o pérdida de tiempo, casi lo que pasaba con el quijote de cervantes.

alguien con actitud zen o un romántico es quien aún a costa de burlas e incomprensiones lleva a cabo su gesta porque sabe que esos son los grandes obstáculos de la gesta, su misión en la vida y esos obstáculos son los que finalmente harán de este romántico un graduado de la vida.

para un romántico, para alguien con actitud zen el diploma, la medalla, el aplauso son sin duda estímulos importantes, sin embargo sabe que estas cosas quedan en segundo plano ante la gesta, la consciencia, la labor realizada y por hacer. el cartón y la medalla muchas veces son para mostrar e hinchar el ego y en estas épocas muchos van con el ego tan hinchado que son incapaces de ser empáticos con el otro, con el prójimo.

más les interesa quedar bien, que ayudar realmente, y es que en esta era de la imagen, de la homogeneidad que se logra por la tecnología, el individualismo salvaje pugna por prevalecer.
muchos confunden este ego hinchado con autoestima, y generalmente es lo contrario, porque el ególatra debido a sus múltiples carencias psicológicas necesita llenarse la boca y vanagloriarse para justamente cubrir sus vacíos, sus carencias.

ser auténticos, es gozar de libertad, ser transparente para escuchar la voz de nuestro espíritu y cumplir nuestra gesta al estilo caballeros medievales, tal como si trabajaramos para el mismisimo rey arturo.
con la actitud zen podemos ser románticos para no desfallecer por los obstáculos que nos toque y poder decir cada noche:

"...fue la última gesta romántica de la noche..."

la taza de té, el vacío

esta es genial, me encantó.

cuenta la parábola zen que llegó a un templo zen un filósofo académico muy letrado, quien de inmediato conoció al maestro del templo se puso a disertar de filosofía con gran empacho, el maestro zen lo interrumpio muy cordialmente para ofrecerle una taza de té, a la cual el hinchado letrado accedió, mientras el filosofo seguía disertando el maestro empezó a servirle el té mientras observaba a su interlocutor.
el filosofo asombrado, casi saltó de su silla con gran aspaviento al ver que el maestro zen seguía sirviendo mientras la taza de té se rebalsaba, esto lo hacía de alguna manera para hacer ver al maestro zen su torpeza y con media sonrisa le señaló en tono sarcástico: "maestro, como usted no presta atención a lo que hace siendo un maestro zen".

en efecto alguien en actitud zen se supone debería estar alerta y consciente.a lo cual el maestro le señaló: "usted ha venido para practicar el zen, pero si no vacía su taza , no habrá forma que usted logre practicar".
siendo así el maestro le hizo ver que no estaba distraído y más bien ya le estaba dando una lección de zen.

así es el zen de práctico y directo y esto ocurre con frecuencia en donde la arrogancia y la soberbia juegan un rol importante en nuestras sociedades, muchas veces no sólo no sabemos escuchar, juzgamos muy ligeramente como hizo el arrogante académico al maestro zen, ó pensamos que a nosotros ya nadie nos va enseñar.

la actitud zen propone estar abierto a todas las posibilidades, y esta es una de las maravillas del zen. en las escuelas zen y del budismo en general otra de las palabras técnicas que conforman su vocabulario es la palabra "vacío", que no es lo mismo que la "nada" tal como se podría entender en nuestra cosmovisión occidental.

el vacío se refiere al mar de posibilidades, lo cual nos ayuda a no ser ligeros con nuestros juicios, y saber que hasta el más "pequeño", débil o ignorante puede enseñarnos, siendo esto así no subestimamos a nadie, y no lo hacemos porque queramos ser "buenos" o para no cometer algún pecado o para "estar bien con dios", no subestimamos a nadie porque sencillamente podríamos dejar de ver, apreciar, sentir, o aprender algo importante.

muchas veces como en el ejemplo de la taza de té, no escuchamos a nadie, sólo nos escuchamos a nosotros mismos y hasta cuando guardamos silencio para supuestamente escuchar al otro, (pose de escucha) no escuchamos nada si no que estamos maquinando nuestra repuesta inmediata.
esto no es pues, escuchar. escuchar es hacer silencio no sólo externamente lo cual sería falso, si no hacer silencio interno y realmente ser empático con la persona.

al escuchar con actitud zen, estaremos escuchando no sólo las palabras de nuestro interlocutor, si no que estaremos más conscientes de ese otro lenguaje del cual no se dice mucho, es más inconsciente, pero también comunica y esto lo saben bien los semióticos, psicólogos y comunicadores, aquel lenguaje de los gestos, la mímica, las posturas, el tono de voz, la forma en que dicen las cosas, en fin. todos sabemos que algo dicho con media sonrisa puede ser totalmente diferente a mostarse con el rostro abierto, llano a escuchar, dispuesto. claro que los hay quienes escuchan al estilo detective, casi sin mostrar emociones, pero las intenciones sólo uno las conoce.

vacío en la actitud zen, significa pues dejar ataduras innecesarias, ir por la vida dipuesto a ver las cosas sin jucios previos, dándonos la posibilidad así de gozar más la vida, de gozar de una vida más plena, la posibilidad de asombrarnos y de maravillarnos con lo que sucede a nuestro alrrededor, y esto es así aunque pueda ser algo rutinario porque si las cosas se observan desde un punto de vista ontológico, es decir desde su cualidad fenomenológica, entonces el enfoque será otro.

es como cuando el biólogo observa un insecto y por sus cualidades físicas puede determinar su modus vivendis, su alimentación, su capacidad de adaptación al medio y mil detalles más que a cualquiera que sólo ve al insecto para aplastarlo, lo dejaría boquiabierto. discovery channel, entre otro canales de tv son una fuente riquísima para asombrarnos con el mundo y con la vida. y en fin, la vida misma si observamos bien, si no adelantamos nuestro comentarios podremos maravillarnos y asombrarnos a plenitud y esto es realmente hermoso.

los japoneses son mucho de contemplar, gustan mucho de la naturaleza, tanto esto es así que organizan paseos por los parques de su ciudad para ver las aves, insectos entre otros y apreciar así de la varidad de colores, la fuerza, sus formas de desplazamiento entre otros detalles que observado con atención es como si miráramos las cosas por primera vez, buen ejemplo para imitar.

con la actitud zen miramos la vida como si nos quedara poco tiempo, siendo esto así, aprovechamos la vida al máximo en observarla bien y de valorar cada momento, cada instante como algo único e irrepetible.

martes, 17 de febrero de 2009

lo suave y frágil vencen a lo duro y fuerte

lo suave y frágil vencen a lo duro y fuerte

este pasaje es originario del tao, pero como mencioné, el zen es su hijo carnal, aunque el primero sea chino y el zen japonés. posteriormente esta frase ha sido usada o mejor dicho re inventada por grandes exponentes de las artes marciales como jigoro kano quien bajo este principio funda el judo (el camino de la suavidad), y morihei ueshiba el poderoso aikido , quien vence a su oponente usando la fuerza de su oponente, y claro el precursor de precursores es el taichi cuyo principio de suavidad es fundamental para vencer cualquier resistencia.

este pasaje tiene que ver también con la milenaria medicina oriental, porque para un cuerpo saludable se requiere siempre y previamente de un espíritu y una mente saludables. el yin yang, que conforman el principio básico del balance en la filosofía china regulan siempre lo suave y lo duro para la salud corporal. ni muy yang, ni muy yin. para quienes quieren hacerse los muy "machos", mucho yang los descompensará, igualmente mucho yin para el caso de mujeres u hombres tal vez muy asustadizos o aniñados, igualmente los perjudicará. balance es la postura correcta en términos de salud fisica, mental y corporal.

este principio fundamental de lo suave vence a lo duro, es excelente para ponerlo en práctica en la vida diaria, que es lo que me interesa ejemplificar en este blog, como una forma de ayuda a las personas.
nuevamente cuando de emociones se trata, ansiedades, angustias, cóleras, frustracione, fracasos, miedos, grandes penas, y un mar de emociones adversas, internalicemos este gran principio de lo suave vencen a lo duro y muchas cosas caerán por su propio peso, sin poner grandes resistencias.

si queremos una casa nueva, como es mi caso y seguro como el de muchos, para qué llorar que "cuando la tendré" "el tiempo pasa y nada", "que suerte tienen otros", "porqué a mi", "qué no hago bien" y mil lamentos más llenos de ansiedades y más emociones. de nada servirán todas estas emociones adversas, y si jugarán en nuestra contra, porque no nos darán la claridad suficiente para actuar convenientemente, con ello pongo una vez más de relieve la practicidad del zen, una corriente que sin que esté en contra de sus ritos, mantras, postraciones y otros de tipo monacal su efecto práctico para la vida diaria me parece excelente.

lo que deberíamos hacer para conseguir esa casa añorada es hacer lo que debamos hacer, eso no importa (siempre y cuando sea legalmente y por las buenas formas), pero y he aquí lo pertinente a mi tema, con un estado mental alerta, relajado y concentrado propios de la actitud zen.

para cualquier conflicto el efecto eficáz de actuar suavemente antes que con hostilidad se manifiesta, se expresa de inmediato. un ejemplo muy cotidiano y cito nuevamente el tráfico limeño. ante uno de eso insultos o provocaciones que se estilan desde los autos en nuestra gran lima , cuando el agredido responde con una actitud amigable, el agresor casi de inmediato baja su ira, se contiene y lo ayudamos a vivir más, lo que no sucede cuando entramos en el juego de las provocaciones y las consecuencias, todos sabemos pueden ser un choque, bajarse del auto y exponerse a alguna fatalidad o mil cosas adversas.

el taichi chuan , disciplina que ha ayudado a cambiar las cosas a muchísima gente se rigen bajo este admirable principio y enseñanza milenaria que lo que hace es prolongar una existencia con calidad, muy pertinente ahora que se habla mucho de calidad de vida.
cierro este artículo señalando que este noble y gran principio de lo suave vence a lo duro tiene que ver con la actitud zen.




un maestro y su discípulo preocupado

un maestro y su discípulo preocupado charlaban:

el discípulo preocupado le manifiesta a su maestro que se siente mal, preocupado, intranquilo porque no tiene proyectos, no tiene ideas sobre su futuro y esto lo tiene alterado.
el maestro sólo le responde "desecha esa idea"
el discípulo insiste: "maestro le estoy diciendo que no tengo ideas, qué idea voy a desechar"
el maestro nuevamente: "desecha esa idea de la no idea".

cuántas veces nos "rayamos" con problemas mentales, entramos en encrucijadas inquietantes y atormentadoras cuando lo mejor sería dejar eso por un rato tomarnos un jugo y dejar que el problema se vaya cocinando sólo hasta que luego queramos por voluntad propia y muy conscientes de ello entrar nuevamente en nuestra tertulia interior sin caer en la ansiedad, angustia y otras emociones molestas. esto lo podremos lograr si logramos internalizar la opción de charlar con nosotros mismos sin que esto sea un tormento existencial.

además el recurso de dejar el problema luego (muy conscientes de ello) es fabuloso porque lo que hacemos es darle espacio a ese otro gran recurso o herramienta que disponemos y que generalmente no usamos y es la maravilla llamada intuición.
y es que para nuestras sociedades occidentales todo lo queremos resolver vía la razón como bien nos han legado los grandes pensadores como descartes, aristóteles, sócrates, platón entre otros.
pretendemos ser objetivos cuando de por sí la objetividad no existe y dejamos de lado esa otra gran fuente de conocimiento no de menor rango, ni mayor por cierto como es la facultad de la razón, pero si dejamos de lado una alternativa maravillosa cual es la intuición.

la intuición además no es algo que sólo tenemos, la intuición también puede cultivarse, trabajarse y dotarla de cada vez más destreza. es preciso nada más saber utilizarla, cómo utilizarla, como valerse de ella. y esto es posible con la claridad de nuestros sentidos y nuestras facultades alertas. algo que la vía del zen permite con naturalidad.

el monje y el samurai

- el monje y el samurai
ambos cruzaban un puente en sentido contrario, al percatarse el samurai de su presencia pensó: "retaré al monje, si no me responde le volaré la cabeza", la ligereza de la muerte en estas épocas era cosa muy común. cuando ya estaban a una distancia en la que podían conversar sin gritar, el samurai eleva su sable y le dice al monje enérgico: "responde, qué es el infierno!!!", el monje sereno, eleva la mirada al samurai y suavemente le contesta "he ahí el infierno". el samurai sorprendido envaina su sable y vuelve a preguntar: "monje responde, qué es el cielo", con la misma serenidad el monje le contesta al ver que el samurai ha envainado su espada "he ahí el cielo".
al samurai no le quedó más remedio que hacer una venia al monje al cual le dijo "gracias maestro".

este pasaje cobra vigencia para cualquier época en la que si bien no hay sables, si pueden haber ofensas, dimes y diretes que afectan nuestra mente, nuestro corazón, nuestro espíritu.

el arte de pelear sin pelear

algunos de mis pasajes zen favoritos:

- el arte de pelear sin pelear: en realidad este pasaje lo ubicamos también en el arte de la guerra de sun tzu, en el libro de los cinco anillos de miyamoto musashi, un guerrero samurai famoso por su destreza con el sable, en el libro del tao te king de lao tze y en diversos pasajes zen. el zen después de todo ha mamado del tao.

este pasaje lo podemos ejemplificar en una de las secuencias de la pelicula "operación dragón", donde se hizo famoso el célebre bruce lee, uno de los maximos exponentes de las artes marciales, y disciplinado estudiante de filosofía.
en la pelicula vemos un momento en que están en el barco y hay un matón que está abusando de los chinos trabajadores y pasajeros del barco, les pega a uno y a otro aprovechandose de su fuerza física. cuando se aparece bruce lee lo reta a pelear para acabar con sus abusos, pero le informa que su tecnica es el arte de pelear sin pelear.

el tipo feliz de seguir peleando acepta el reto, pero bruce lee le señala una pequeña bahía a la cual había que bajar del barco y llegar en bote. el tipo baja y cuando está en el bote, bruce lee en vez de bajar con el tipo para pelear, le da la cuerda a los chinos de los cuales habían abusado y estos felices con la cuerda mueven el bote hasta hacer caer al abusivo al agua, finalmente todos se burlan y bruce lee se va. he ahí una gran lección de lo que es el arte de pelear sin pelear.

infinidad de veces estamos expuestos a conflictos verbales y con frecuencia somos presa de nuestras emociones llevándonos estas generalmente a terrenos en donde luego nos arrepentimos o nos sentimos muy mal, con "el arte de pelear sin pelear" no tenemos porque entrar en ese jueguito de pelear, tenemos si nuestra mente está clara y no ofuscada, la posibilidad de optar por otras vías mucho más sanas, y en la cual no seremos responsables de la ira u ofuscación de la otra persona. la otra persona puede pensar que somos cobardes, tontos o lo que sea, pero eso tampoco alterará nuestra consciencia que lo que quiere es estar en paz.

muy buena práctica de esto lo podemos hacer en el tráfico limeño. manejar con una actitud zen en lima puede ser de gran ayuda para todos. menos bocinazos, más repeto, más bienestar, mas relajo, menos stress.

el arte de pelear sin pelear es una tecnica ancestral ya sistematizada por grandes filosofos y sería bueno no sólo conocerlas para beneficio de todos si no internalizarlas, porque de eso se trata la actitud zen. no de aprender algo para nuestra memoria y hacer gala de nuestros conocimientos, y entrar así en la arrogancia y la soberbia, si no para internalizar la lección y utilizarla para nuestro beneficio y consecuentemente el de todos.

lo practico del zen

con frecuencia nos enfrascamos en discusiones o anhelamos las cosas de tal forma que parecieran cuestión de vida o muerte. esto no es algo negativo que debamos evitar, pero cuando nuestra mente sufre, y entra en un estado tal de ansiedad, angustia, cólera, miedo, ofuscación u otra emoción, entonces hay que reparar, y observar lo que estamos haciendo con nuestra mente .

la cuestión de hacer esto no es porque esté mal, estemos cometiendo un pecado o sea algo anti ético, el motivo es fundamentalmente práctico y es el hecho de no sufrir, de no entrar en un mal estar que nos provoque un dolor de cabeza o somaticemos de otra forma ( estómago, piel, alergias, espasmos,etc), y poder gozar de una mente menos alterada, más aguda en sus sentidos, y en consecuencia mayor claridad. no seremos presa fácil para nuestras emociones si no que estas sin forzarlas bajo un control militar, severo, estarán como quien dice "seditas", bajo nuestro control. un control por cierto flexible, amigable y no de esos controles forzados que sólo provocan otro malestar.

si me he animado a escribir sobre la actitud zen es como una forma de servicio, y de compartir algo que me parece maravilloso en especial en una era como la que vivimos, tan rápido y sin tiempo para nosotros mismos, con todas las frustraciones que esto provoca.

los problemas y los mil contratiempos que podamos sentir o tener son generalmente cuestión de enfoque, de formas de ver el asunto y la claridad del zen nos ayuda a responsabilizarnos por nuestras propias desiciones y actos sin entrar en aspavientos agotadores que lo único que logran es bajarnos el nivel de energía con todo lo negativo que esto implica para nuestra mente, cuerpo y consecuentemente espíritu.

con el zen más que entrar en ritos, cultos, dilemas existenciales, o discusiones eternas y agotadoras , hacemos algo realmente práctico, cual es darle a nuestra mente la quietud y claridad suficiente para actuar realmente mejor en lo que se nos presente.

sábado, 14 de febrero de 2009

observar nuestra mente

Observar nuestra mente.
he ahí otra de las grandes tecnicas del zen, tecnicas que no parecen tecnicas, tal vez por lo sencillas, en realidad aparentemente sencillas, o tal vez sencillas pero por el ritmo de vida que llevamos lo hacemos complicado. disculpen el jueguito de palabras, un poquito de juego no hace daño je.
volviendo al tema de la observación, muchos monjes zen se han ganado el título de verdaderos gimnastas mentales por lo que hacen con su mente y en una postura única, llamada zazen, en la cual parecería que no están haciendo nada. muchos lo intentan, pero siendo el zen una disciplina física y mental, muchos sucumben en el camino.

observar nuestra mente, es lo que hace el científico con su objeto de estudio que es aplicar la tecnica básica y que exige el rigor científico, cual es la observación. en el caso del zen, no observamos algún objeto en particular, si no que podemos observar y maravillarnos con nuestros recovecos mentales más profundos, permitiéndonos de esta manera conocernos más a nosotros mismos, con todas las ventajas que esto implica: saber por donde caminar, aún con los obstáculos más terribles. aún cuando conocer el camino por donde ir sea la incognita. perdón nuevamente por el juego de palabras y es que la paradoja es parte consustancial del zen.
conocer donde ir podría ser la incognita, aún cuando la mente y actitud zen estarán alertas, concentradas y relajadas.

cuando frida kalho se acerca a diego rivera para preguntarle si su pintura era buena o mala, diego muy atinadamente le responde, te puedo decir que tu pintura es buena, mala, mediocre, bella, nada de eso interesa, si eres pintora de verdad, pintarás al margen de lo que yo diga. he ahí el espíritu del zen. diego rivera no sabía nada de zen, y esto me lleva a decir que el zen no es algo que se estudie para saber o aprender más, el zen sencillamente se vive con esa intuición cultivada, la que nos hace ser capaces, de ver con claridad, y que a fin de cuentas es lo que más interesa en el zen.

la tecnica de observar la mente propiamente consiste en (para no desviarme más), lo siguiente:
ante todo es una práctica, para lo cual en un inicio es preferible un lugar tranquilo, podemos colocar las piernas en medio loto (una pierna cruzada), loto completo si hay más elasticidad (las dos piernas cruzadas), o sencillamente en una silla o sofa de preferencia al borde de la misma.

seguidamente mantener la columna recta, con el cuerpo relajado, finalmente respirar varias veces, llegar a hacer la respiración abdominal (la que hace el bebe), luego explicaré, y una vez que estemos relajados podremos empezar nuestro ejercicio.
el ejercicio consiste en estar atento al pensamiento que llega a nuestra mente, debemos detectarlo como hace un detective con su presa, tal vez al inicio decir mentalmente "te vi",
"ampay", y así como hemos logrado detectarlo, ubicarlo, tratar de seguirlo hasta que naturalmente se vaya.

no se irá si no lo soltamos, así de sencillo, es decir si logramos ubicar al pensamiento que llega a nuestra mente ya hemos dado el primer paso, el segundo gran paso consiste sencillamente en dejar que se vaya solito, sin forzarlo, para ello no debemos engancharnos con el pensamiento en cuestión, porque si no, lo hacemos crecer como una bola de nieve y al final sólo nos habremos salido de la práctica, de la observación y esto es lo usual al comienzo, para ello debemos regresar a nuestra práctica u observación suavemente, sin forzarnos, sin molestarnos por habernos distraído, todo ello irá cultivando una férrea disciplina, y determinación.

con la práctica constante, sin que esto signifique tampoco un suplicio, hay que ir de a pocos, lograremos ubicar el pensamiento que llega a nuestra mente y así como llega observamos que se va, sin que hayamos hecho nada más que observar, sólo observar, observar y observar. nada más.

observar resulta que no era tan sencillo cierto?
que habremos logrado con esto?, como ya dijimos lograremos conocernos a profundidad, conocer nuestro espíritu, cultivar nuestro grado de intuición y agudizar nuestros sentidos: vista, olfato, gusto, tacto, oído.

es común observar en muchos libros de zen, que el propósito del zen es "sin propósito alguno", esto es cierto pero hay que explicarlo poco a poco, (se trata de otra paradoja) y es mejor explicarlo para nuestra mentalidad occidental, para todos aquellos que vivimos el día a día pensando en mil cosas a la vez: las cuentas, los hijos, las deudas, la casa que quiero, la comida del perro, mi sueldo, mi puesto en el trabajo y mil cosas más.

ya continuaremos con más charla de ACTITUD ZEN.

viernes, 13 de febrero de 2009

integrar, divertirse

Integrar, es una palabra que ha sido de gran utilidad para mí y es en principio una palabra tecnica muy utilizada en el budismo por lo cual no puedo decir que es algo que yo haya inventado.
La palabra alude al hecho de ver las cosas desde una perspectiva más global de la que generalmente solemos hacer. este recurso sirve especialmente cuando el hecho es inevitable e irremediable, tal vez sin solución.
cuando un hecho es irremediable, de nada sirve ya el lamento, la cólera, el llanto, tal vez en un inicio sirva como una descarga comprensible. toda emoción debe tener su descarga, pero evocar la emoción pasado ya un tiempo o siendo el hecho irremediable como he sostenido, ya es pérdida de tiempo, un tiempo valioso para seguir asombrándonos con el fenomeno llamado vida y además de ello algo no muy mencionado, que es el desgaste de energía que solemos hacer con estas emociones evocadas una y otra vez hasta el agotamiento.

que cosa es lo que integramos?
lo que integramos es la experiencia vivida no a la coyuntura inmediata si no al fenomeno de la vida, al ser humano como ente ontológico, es decir al ser humano que es, cuya existencia de por sí ya es un fenómeno, o un milagro como suelen llamar las corrientes que proponen el optimismo como filosofía de vida y de la cual tengo mis reparos que más adelante exploraré.

un ejemplo de lo que digo es cuando en un trabajo nos sucede alguna injusticia, o pensamos que así ha sucedido: alguien recibe más sueldo que nosotros, alguien ocupa un cargo que nosotros deberíamos ocupar, alguien nos traiciona, alguien habla mal de nosotros, en fin un sin fin de situaciones más.
es allí donde conviene integrar, es algo parecido (por algo será), a lo que hacía el apostol san pablo: "colocarlo en manos de dios". en estos casos, si bien puede dar cólera, pena, frustración, impotencia, rabia, hasta miedo por nuestro futuro etc. de que puede servir rabiar una y otra vez?. tal vez lo único que logremos sea un desagradable dolor de cabeza, pero alguna solución a nuestro problema real?, ninguna.

si bien con integrar nuestra experiencia, o ver nuestra experiencia desde una perspectiva más amplia tal vez no solucione visiblemente nuestro problema, por lo menos no nos quedaremos atrapados a un problema emocional y miraremos hacia adelante para seguir viviendo y asombrarnos como nuestra propia existencia lo cual créanme es realmente mágico y porque no, divertido. "créanme", es sólo un decir, porque creo que todos ya lo sabemos sólo que tal vez no nos damos cuenta, lo cual ocurre con frecuencia.

por lo que quedarse atrapado en un problema emocional, evocarlo una y otra vez hasta el cansancio no es vivir con plenitud y es agregar mayor sufrimiento a nuestra vida, es agregar al sufrimiento inicial un plus , un extra, por consiguiente un mayor sufrimiento, lo cual desde luego no es para nada divertido. no me digan que para el masoquista sí, porque ese es otro rollo, y en el cual el masoquista busca el dolor pero para su propio placer, usualmente el erótico sexual.

integrar queda así asociado cuando es posible claro, a lo divertido.
no estoy diciendo que un sufrimiento real no merezca su duelo particular, un fallecimiento por ejemplo de un ser querido. cada sufrimiento debe tener su propio duelo, cada duelo nesecitará mayor o menor tiempo según la intensidad del sufrimiento, pero luego hay que seguir viviendo o será responsabilidad nuestra quedarnos atascados, anclados en ese sufrimiento porque la muerte es finalmente el sendero al cual todos los caminos confluyen.

ya seguiremos con más charla, hasta pronto.

mi público

quiero dirigirme a todas las personas que guardan penas, tristezas, cóleras, resentimientos, frustraciones, miedos, angustias, ansiedades, sufrimeintos en general, es decir a todas las personas. no creo que haya alguien que no sufra. sea mucho o poco pero todos guardamos nuestras penas, nuestros pesares, finalmente nuestros sufrimientos unos en mayor grado que otros.

aunque también desde luego la alegría, he llevado con intensidad todas las emociones antes descritas y el objetivo de este blog es presentar algunos recursos que pueden ser de gran utilidad, para sufrir menos o tal vez para dejar de sufrir y vivir una vida más plena, con una mente más serena, será esto posible?, bien ya veremos.

jueves, 12 de febrero de 2009

proyecto dojo virtual - escuela -

en el ánimo de contribuír al espíritu zen . preparo mi proyecto, un dojo o escuela de kendo, shiatsu, meditación zen, taichi, yoga.

en este espacio iremos preparando en el camino, la filosofía de este dojo virtual llamado tentativamente "actitud zen".

brevemente detallo mi trayectoria orientalista :

- prácticas de budismo tibetano con el profesor juan jose bustamante presidente de la asociación peruano tibetana.
-prácticas de budismo zen en el dojo sotozen.
-prácticas de taichi dominio de la danza 24
- prácticas de yoga, aprendizaje de asanas, escuela laferriere
- cursos de shiatsu: escuela con el doctor jose garcía del instituto natura y en la asociación cultural peruano japonesa primer y segundo nivel con la profesora rosa chung y el profesor fidel loayza
- prácticas de kendo y iaido con el profesor luis huaman (mi sensei) en el aelu.
-comunicador social de profesión, promoción 89 universidad de lima.

actitud zen

hola, con "actitud zen", quiero mostrar un espacio de ayuda para todos, ayuda para la vida.
actitud zen, es quien puede caminar entre las sombras, no sólo tolerando, llorando o sufriendo que es lo propiamente humano si no también en actitud serena y mirando nuestra vida, nuestra existencia en perspectiva.
integrando (palabra muy especial para mi), nuestra diaria experiencia a una experiencia más amplia que la que normalmente hacemos. integrando nuestra experiencia no sólo al hecho que nos ocurre en sí, si no a toda la creación, al fenómeno en sí de la vida misma y a la concatenación de hechos y sucesos que conforman la vida global, que comprometen al ser humano como especie y en suma al cosmos.