sábado, 28 de febrero de 2009

los miedos y el zen

el miedo puede inmovilizar a tal grado que muchas personas sencillamente se quedan postradas , para no levantarse hasta que alguien , sea un profesional o un amigo le preste una ayuda.

muchos sentimos miedos de todo tipo, miedo al futuro, al cambio de gobierno, a quedarnos solos, miedo por los hijos, la oscuridad, la vejez en suma la muerte.
el miedo puede ser real, o también puede ser creado por el propio temperamento de la persona. un miedo real nos alerta, para poder reacionar, pero el miedo real también podría paralizar, como digo dependiendo de cada personalidad, cada uno responde de acuerdo a su formación y a su propia historia.

el destacado filosofo daniel goleman se hizo famoso con su best seller (no por ello menos autorizado) "la inteligencia emocional", ahí goleman destaca la posibilidad de canalizar nuestras emociones por la vía inteligente. "si estamos nerviosos, con miedo o con otra emoción que nos acelera el corazón, que nos incrementa la adrenalina", podemos aprovechar ese estado para responder con la destreza que se necesite, cuantas veces -agrega goleman-, luego de una situación difícil, nos decimos "ni siquiera sé cómo lo hice, pero lo logré".

una amiga, psicóloga, miembro de un portal de literatura al que también pertenezco (militeraturas) nos plantea: de donde viene este miedo? "Un aspecto importante en terapia -dice nuestra amiga mercedes- es el manejo del miedo. Es una de las emociones mas fuertes e inmovilizantes que se presentan en nuestra vida. ¿Dónde podemos encontrar sus raíces o esporas? ¿En el pasado o en un lugar remoto y escondido dentro de nuestro torrente hormonal?"

a lo cual respondo desde mi óptica , que el miedo que nos puede generar el hecho inevitable de que vamos a morir, se manifiesta de mil y un formas, tantas como seres humanos hay.
unos sin embargo serán más conscientes que otros que viven afanándose, lamentándose y haciendo mil aspavientos como si se fueran a quedarse perseculam seculorum, pero y aún así, esto no sería algo absurdo?, habiendo tanto material para asombrarse y disfrutar de una vida plena?

del hecho inevitable de saber que vamos a morir, tal vez sea un gran móvil para que florezcan manifestaciones inconscientes que seguro con una visión consciente nos asombrarían sobremanera. de echo las grandes religiones y movimientos diversos responden, o intentan responder sobre el tema, otorgando la gran esperanza de una vida al lado del señor y apaciguar así tantas angustias y dilemas.

el echo inevitable de la muerte motiva a las grandes producciones cinematográficas a crear mil historias sobre la muerte: drácula, el dr jekill y mr hide, y mil variantes más . los deportes de aventura extremos, y miles de manifestaciones exploran sobre la pulsión de la muerte algo que para freud, el padre de la psicología era conjuntamente con la pulsión del sexo, los móviles más importantes del ser humano.

es bueno indagar, explorar investigar, esto nos hace más conscientes y el zen justamente propone esta consciencia de la muerte, propone ser siempre conscientes de que "estamos de paso", con su particular método de observarnos. tal como comenté en otro post, en este caso lo que observamos es nuestro propio miedo , no dentro de un rato o despúes.
observamos nuestro miedo, cuando estamos con miedo. desde el zen siempre estamos alertas (sin tensión), en estado de observación.

en el caso de los hombres, se nos enseñaban en otras épocas, que "los hombres machos, no tienen miedo", y esto fue la peor estupidéz que se pudo hacer, porque lo único que se logró es que muchos de nosotros los hombres canalizemos nuestros miedos a través de lo que sería "más varonil", (más permitido para un "hombre macho") la cólera.
y esto es desde luego un engaño a nosotros mismos, tendríamos que sufrir más adelante limitaciones que unos tuvimos que afrontar y otros aún seguirán sintiendo miedo y expresando cólera, desonociendo así sus propias emociones, en suma, su propia psiquis, o su propio espíritu visto desde el zen.

la mujer desde luego aprendió culturalmente a ser más honesta con sus emociones, la mujer siente pena y llora ó puede hacerlo sin la reprobación que también sufríamos los varoncitos cuando llorábamos y se nos reprendía con que "los hombres no lloran", la mujer dice más fácilmente "tengo miedo", para el hombre esto era algo vergonzozo, harto trabajo para el psicoanalista.

afortunadamente esto está cambiando, para ser más honestos con nuestras emociones y aprender a manejarlas. sintiendo y reconociendo lo que se siente.
para muchos hombres realmente anacrónicos, esto aún lo ven como algo femenino, y hasta hacen bromas sarcásticas con ello. hasta que les pasa algo grave y responden como verdaderos histéricos, propios de sus objetos de burlas más mentados.

de lo que se trata finalmente es de vivir a plenitud, sin engañarnos, sin limitar nuestra visión real de las cosas. muchos hoy en día apuestan por esa filosofía de la sonrisa, sonrisa que se vuelve falsa, cínica y absurda. este exceso de diplomacia por cuidar nuestra imagen, nos engaña. no se trata de ir por ahí gritando, llorando y vociferando, si no de reconocer lo que pasa por nosotros y expresar acorde sin disfraces, sin máscaras absurdas, o sonrisas falsas, negando lo evidente.
y en esta época "la imagen del triunfador", que se establece socialmente, genera con frecuencia, este tipo de actitudes cínicas que no ayudan a nadie. siendo tan sólo ilusiones o engaños que se van.

desde el zen me gusta colocarme la imagen de quien se encuentra con cáncer terminal, aún sabiendo que moriré, pero puedo aprovechar el instante y esa suma de momentos que finalmente son mi vida. la perspectiva cambia definitivamente cuando somos más consientes de que finalmente somos "aves de paso".


hasta pronto.

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